Sueños para vivir despiertos
Con que alegría recordamos los adultos los cuentos que nos leían en la infancia.
Me acuerdo como le decía a mi madre, “enséñame el dibujo”
y ya dormía tranquila tras un trozo de la lectura casi obligada nocturna .
Caramelo de ilusiones.
Así aumentaba más mi fantasía y concretaba las cosas y personajes en esa imagen de un libro con historietas mágicas , “Pinocho” ,”Blancanieves”, “Bambi..etc.
Dibujos animados con los ya clásicos personajes de Disney , el famoso pato “Donald” , “Dumbo, Daisy, “El gato con botas” o “La ratita presumida”..
Animales personalizados , y los malos brujas, lobos .. Era un invento, unas letras aunadas con mucha imaginación en un papel o palabras narradas sin normas ni limites físicos, sin cordura, creación de nuevos mundos del pensamiento más libre.
Gracias a todos los escritores de cuentos, aquellos que nos enviaban a otro espacio de ilusión y ahora lo hacen con los niños a otras vidas mas fáciles, mas bonitas, de sueño.
Ahora en otro mundo más real de adulto, nos cambian los nombres, las caras, la historia pero no deja de ser otras escenas con otros personajes, tan solo que ahora entramos en nuestro cuento particular, donde no siempre acaba bien “y fueron felices y comieron perdices”, ni ganan los buenos y mueren los malos, pero en esta si podemos cambiar las paginas y los dibujos precisamente por ser participe de el, nuestro cuento particular.
Hay quien prefiere seguir inventando, algunos se les va de rosca esa búsqueda de ilusión y acaban encerrados con pastillitas sedantes en manicomios o centros de reconstrucción mental, de reseteo o sueltos entre “cuerdos”.
Otros como zombis andantes por consumir químicas toxicas que por segundos les transporta a ese espacio virtual que al caer en la realidad les deja en bloqueo, ralentizados, desconcentrados, agilipollados, drogados, que nunca llegaran a ubicarse de nuevo en su realidad, aquella que por no gustarles rechazan y buscan los colores de su historia en una seudofelicidad de corta duración y alto precio.
Elucubraciones de un equilibrista que se bambolea entre la verdad y el invento de su mente, anhelos creados en la mentira de una calida brisa onírica.
Un gran embuste que fabricamos en coctelera de deseos, hechos vividos y removidos sin más, películas tremendas con mil detalles inconscientes, nuestros grandes best seller, y premios a la interpretación, sonido, personaje, contenido,..todo sin darnos importancia con un único espectador y autor ,nosotros mismos , nos lo guisamos y comemos en cada sueño, cada pensamiento intimo, pedazo creadores sin control ni conocimiento somos, cuyo únicos componentes son los recuerdos, las vivencias pasadas presentes y posibles futuras , lo visto , lo oído, sentido…mezclar y remover ,dejar posar en relajación y …extraordinario postre casero, que empalaga ,amarga o alimenta nuestro ser ,según le de a estas nuestras queridas neuronas electri-corazonadas ociosas.
Nuestra alma que se aburre y entretiene cuando el cuerpo descansa, esta nunca lo hace sin más, siempre pensando, planeando, inventando, por libre casi siempre, indómita y sorprendente.
Películas, libros, canciones, cómics,…purito arte de creación en el limbo de lo inconsciente encantado.
El alma ,la dueña de nuestros sueños, alguien debería ponerla control en ocasiones pero nos salio rebelde , ella y su amiga el corazón , reñida con la cabeza, este disco duro rallado que se cree infinito en memoria y acumula cual enfermo de diógenes todo lo que pilla , todo vale , para fabricar cuentos.
Se bailotea en diversos estilos un sueño es un dulce Valls haciendo que el descanso sea meloso, otro rock duro tremendo , (quizás cuando se cena en exceso) fabricando historias agitadas y absurdas generalmente, otras música de lambadas, tangos, amarraos, a lo loco,…o nada porque o se borra en el recuerdo o nos quedamos sentados sin realizar un paso en la pista del baile de los inventos, podemos crear tantos como deseemos o mejor dicho como la gran fabrica de películas de ensueño desee, feliz sueño , feliz cuento .








0 comentarios:
Publicar un comentario